Colo Colo está ad portas de celebrar el tan anhelado centenario el próximo 19 de abril. Pero es exactamente este viernes 4 de abril donde se conmemora otra importante efeméride.
La frase que empezó todo para el cuadro popular fue cuando David Arellano, fundador del club, le dijo a su compañero Juan: “Vámonos, Quiñones. Que jueguen los viejos”.
Dicha célebre y sencilla frase tiene un poderoso significado para todo el pueblo albo. Fue prácticamente la que inició la historia del club más popular y ganador del país ya que Arellano, hastiado de las injusticias en Magallanes, le dio sin querer vida al “Cacique” con esa frase.
Las motivaciones de David Arellano
El primer ídolo del popular, en ese entonces jugador de Magallanes, asistió a un Sudamericano para ver cómo se preparaban jugadores de países como Argentina y Uruguay, en ese entonces ya bastante más avanzados que en el fútbol chileno.
Según relata el libro Quién es Chile de Esteban Abarzúa: “(Arellano) va al Sudamericano a mirar los entrenamientos de argentinos y uruguayos, a conversar con ellos y con sus capitanes y se da cuenta de que preparan las jugadas y que jugaban más por bajo, combinando“.
A su vez, indica que: “El estilo de los chilenos en cambio, era todo pelotazo para arriba. Y también se da cuenta Arellano de que los argentinos y los uruguayos tienen mayor nivel de profesionalización. El fútbol invertía dinero para cuidarlos. En Chile, si te lesionabas jugando por la selección, tenía que pagarte tú mismo el médico. De esos detalles se da cuenta”.
Fueron esas injusticias que motivaron a Arellano a traer dichas ideas a nuestro país. Sin embargo, hicieron todo para que el hoy deportista mártir no se erigiera como líder.
El 28 de marzo de 1925 se realizó la primera reunión en Magallanes donde David era ya todo un referente. Sin embargo, se armó una triquiñuela para impedir que este se alzara como capitán del equipo ya que dejaron votar solo a jugadores que estuviesen en el club desde el año anterior.
“David no entiende la actitud de ciertos elementos que entran desordenados y despreocupados de su aspecto a la cancha. No comparte la falta de disciplina, celebraciones alborotadas y groseras de goles o victorias, la poca seriedad en los entrenamientos y la actitud de ciertos jugadores, que llegan a jugar ebrios en competencias oficiales”, cuenta el libro Empuje y Coraje de Sebastián Salinas.
Arellano arma la revolución
Finalmente en Magallanes, por todas las artimañas echas por los dirigentes del club, David Arellano no terminó siendo electo capitán.
Santiago Nieto, presidente Subrogante de los “Carabeleros” en ese entonces, dijo fuerte y claro: “El directorio ya ha designado capitán del equipo y ustedes deben acatar esa designación. Si no la aceptan, la puerta es ancha. A nadie se le detiene por la fuerza en la institución”.
Si bien Juan Quiñones quiso persistir en la discusión, su amigo y compañero, David Arellano, dijo lo siguiente: “Vámonos mejor Quiñones. No se puede con estos viejos. Que jueguen los viejos. Si pueden“.
El claro liderazgo del fundador albo hizo que Clemente Acuña, Francisco Arellano, Rubén Sepúlveda y Rubén Arroyo abandonaran también la asamblea. Se sumaron Luis Contreras, Nicolás Arroyo, Guillermo Cáceres, Armando Stavelot, todos rumbo al Bar Quitapenas, cuyo frontis hoy luce como símbolo en el Estadio Monumental, donde comenzó a forjarse la rica historia llena de éxitos del Club Social y Deportivo Colo Colo.
El nacimiento de Colo Colo
Tras una reunión en el Bar Quitapenas, los mencionados nombres liderados por David Arellano debatieron sobre ir a buscar opciones y oportunidades a otro club. Pero muy probablemente encontrarían las mismas trabas que hubo en Magallanes.
Así fue como llegaron a la idea de fundar un nuevo club cuya fundación quedó fijada el día 19 de abril de 1925. Luis Contreras fue el artífice del nombre: “Colo-Colo”, para representar el espíritu del pueblo mapuche, dándole así el puntapié inicial a una historia llena de éxitos, triunfos y alegrías para el país.
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